sudo · Análisis en profundidad
A Visual Basic no lo mató la tecnología: lo está matando Hacienda
Durante 25 años, media pyme española funcionó sobre aplicaciones VB6. Ni Microsoft ni la web consiguieron jubilarlas. Lo está consiguiendo la Agencia Tributaria.
Por El Comando —
Hay un programa de facturación corriendo ahora mismo en una nave industrial de Elche. Se hizo en 1999, tiene los botones grises de Windows 95 y se abre haciendo doble clic en un icono que pone “GESTION.EXE”. Funciona. Lleva 27 años funcionando. Y le quedan meses de vida.
No lo va a matar la obsolescencia. No lo va a matar la nube. Lo va a matar un reglamento de la Agencia Tributaria.
Esta es la historia de cómo Visual Basic conquistó la empresa española, por qué tardó dos décadas en caer, y qué (y quién) ocupó su lugar.
Capítulo 1: el imperio del programita
En los 90, España no era país de SAP. Era país de pymes, y la pyme española no compraba software: encargaba “un programita”. A la consultora de la zona, al informático del polígono, al sobrino que sabía de ordenadores. Y la herramienta con la que se hacían todos esos programitas era Visual Basic 6.
El motivo era puramente económico. VB6 era desarrollo RAD en estado puro: arrastrabas botones a un formulario, conectabas un Access o un SQL Server, y en semanas tenías una aplicación de facturación, un TPV, el software del taller o el de la clínica dental. Sin arquitectura, sin ceremonia, sin equipo. Una persona, un mes, una app.
Sobre la monocultura Windows de la empresa española de la época, se construyeron así decenas de miles de aplicaciones a medida. Facturación, almacén, nóminas, gestorías. El tejido productivo español corría, literalmente, sobre formularios grises.
Capítulo 2: Microsoft rompe su propia criatura
El principio del fin no vino de la competencia. Vino de casa.
En 2002 Microsoft lanzó .NET, y con él VB.NET, que compartía nombre con VB6 y poco más: no era retrocompatible. Migrar una aplicación no era actualizar, era reescribir. El resultado fue que una generación entera de desarrolladores decidió no migrar: siguieron en VB6 hasta que Microsoft cortó el soporte en 2008, y muchos siguieron después, por pura inercia y porque las aplicaciones seguían funcionando.
Microsoft remató la faena por entregas: en 2017 anunció el fin de la “coevolución” entre C# y VB.NET, y en 2020 confirmó que VB.NET quedaba en mantenimiento, sin nuevas características del lenguaje. C# se quedó con todo el ecosistema .NET.
Aquí está la ironía que nadie cuenta: Microsoft no mató VB6 por malo. Lo mató por bueno. Era tan absurdamente productivo que canibalizaba la adopción de .NET, la plataforma en la que Microsoft se jugaba el futuro. El lenguaje más popular para crear aplicaciones Windows murió víctima de su propio éxito.
Capítulo 3: en España no pasó nada (y ese fue el problema)
Mientras tanto, la pyme española aplicó su doctrina de ingeniería de toda la vida:
if (funciona) {
// NO TOCAR
// NO TOCAR EN SERIO
// preguntad a Paco antes de tocar nada
}
Y funcionaba. Así que las aplicaciones VB6 siguieron corriendo diez, quince, veinte años más allá de su fecha de caducidad oficial. La deuda técnica no se pagó: se refinanció año tras año.
Hasta que empezaron a llegar las facturas, todas a la vez:
La factura humana. El desarrollador que hizo el programa en 1999 se ha jubilado o está a punto. Nadie de menos de cuarenta años sabe VB6, y los pocos perfiles disponibles cotizan como especialistas en COBOL. El código depende de OCX, ActiveX y DLLs que ya no existen en ningún repositorio, y cada actualización de Windows es una ruleta rusa.
La factura del mundo web. Una aplicación de escritorio solo-Windows no tiene API, no se integra con nada, no se abre desde un móvil. El COVID lo dejó en evidencia de forma brutal: de repente había que acceder al programa de facturación desde casa, y no se podía. El teletrabajo hizo más por la modernización del software español que veinte años de evangelización técnica.
Y la factura definitiva: la legal. Primero fue el RGPD. Ahora son Verifactu y la factura electrónica obligatoria. Adaptar una aplicación VB6 de 1999 a los requisitos de registros de facturación verificables es, en la práctica, inviable: no hay quien lo programe, no hay librerías, no compensa. La Agencia Tributaria está consiguiendo en dos años lo que Microsoft no consiguió en veinte: jubilar GESTION.EXE.
Capítulo 4: el hueco no lo ocupó un lenguaje, lo ocupó un modelo de negocio
Aquí está el giro que casi nadie analiza. La pregunta “¿qué sustituyó a VB6?” tiene trampa, porque la respuesta no es un lenguaje.
La pyme que en 1999 encargaba el programita, en 2026 se suscribe a un SaaS. Holded en vez del programa de facturación a medida. Factorial o Sesame en vez del Excel de RRHH con macros. El TPV es una tablet con suscripción mensual. El modelo “una consultora local me hace mi aplicación” fue reemplazado por “pago 30 euros al mes y el software es problema de otro”.
El desarrollo a medida que sobrevive se hace en otro mundo: las consultoras de migración convierten los formularios VB6 en aplicaciones web —React, Angular por delante, Node o Laravel por detrás— y mueven los datos de aquel Access o SQL Server a PostgreSQL. O se quedan en casa Microsoft con C# y .NET moderno, que es lo que VB.NET nunca llegó a ser.
¿Y el heredero espiritual de VB6? No es ninguno de esos. Es el low-code. Power Apps , Velneo…son, letra por letra, el mismo discurso comercial de 1995 —“que el no-programador construya su aplicación de negocio arrastrando cajas”— con dos diferencias: ahora se paga por suscripción y los formularios son azules en vez de grises. La historia no se repite, pero rima que da gusto.
Epílogo: la resistencia
VB6 no está muerto. Está en la fase que viene después de muerto: sigue corriendo en industria, distribución y gestorías, mantenido por una pequeña economía de especialistas que viven de que nadie más quiera tocarlo. Aplicaciones críticas que nadie se atreve a apagar porque contienen veinte años de reglas de negocio que no están documentadas en ningún otro sitio: el sistema ES la documentación.
Y existe hasta un plan de rescate, con acento español: RAD Basic, el proyecto del desarrollador Carles Royán, un IDE y compilador 100% compatible con el Visual Basic clásico, con runtime de 32 y 64 bits, pensado para que las empresas que aún dependen de VB6 puedan seguir evolucionando sus aplicaciones sin reescribirlas. Un español construyendo el salvavidas mundial de VB6. Si eso no es una entrevista pendiente, no sabemos qué lo es.
Mientras tanto, el superviviente eterno sigue en su trono: VBA dentro de Excel, probablemente el lenguaje de programación más ejecutado de la empresa española a día de hoy. Pero esa es otra historia, y merece su propio análisis.
¿Tu empresa sigue corriendo sobre una aplicación VB6? Nos interesa tu caso para próximos artículos. Y si estás en plena migración forzada por Verifactu, tenemos una guía en camino.